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Confianza en la justicia: Pirotecnias oficiales (Ecuador)


Rosa María Torres

El Estado de Propaganda instalado en el Ecuador por la "revolución ciudadana" no tiene antecedentes en la historia del país. El afán por destacar avances y logros del gobierno, y por negar u ocultar todo problema, llevó entre otros a una carrera desquiciada por los rankings. En Titulares tamposos y manipulación fui recopilando titulares y piezas de desinformación en los medios del gobierno. En Rankings y ranking-manía recopilé referencias a rankings mencionados casi cotidianamente por Correa y sus ministros, en su mayoría divulgados sin fuentes ni verificación.

Aquí analizo un ejemplo concreto de cómo opera la cadena de desinformación, en este caso en torno a un tema muy preciado de la 'revolución ciudadana': la confianza en el sistema judicial.

El gobierno se apoyó para esto en una encuesta del Latin American Public Opinion Project (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt, financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el cual estableció en 2004 el llamado Barómetro de las Américas. El informe de la encuesta se titula The Political Culture of Democracy in the Americas, 2014: Democratic Governance Across 10 Years of the Americas Barometer y fue publicado en dic. 2014. El informe en español, Cultura política de la democracia en Guatemala y en las Américas, 2014: Gobernabilidad democrática a través de 10 años del Barómetro de las Américas. fue publicado en marzo 2015.  


La encuesta de LAPOP ubicó al Ecuador en sexto lugar en las Américas (el continente americano) en confianza en la justicia.

Asimismo, el Ecuador se ubicó en noveno lugar en "confianza en que el sistema de justicia castigará al culpable".

Como veremos, el gobierno ha venido haciendo su propio manejo de estos datos y presentando al Ecuador, de manera errática, en segundo e incluso en primer lugar en "la región", entendiéndose por tal indistintamente América Latina o América del Sur. 

Abajo, algunas entradas tomadas de Twitter entre 2015 y 2017. Este recorrido permite ver el manejo de la información a lo largo del tiempo. Algunos de los actores involucrados son la Embajada del Ecuador en Washington, el diario El Telégrafo, el Ministerio de Justicia, el Consejo de la Judicatura y el Presidente Rafael Correa.


5 febrero 2015
"Sistema judicial de Ecuador es el de mayor confianza en América del Sur". Lo afirma la Embajadora Nathalie Cely desde la Embajada del Ecuador en Washington. Hay aquí un error: Uruguay, con mayor puntaje que el Ecuador, está en América del Sur. En el informe de LAPOP el Ecuador se ubica en segundo lugar en América del Sur.

5 febrero 2015
"Ecuador, en primer lugar de confianza en la justicia". Titular del diario El Telégrafo. Asegura que el Ecuador está en primer lugar, pero no indica primer lugar de qué ni menciona fuente. Incluye una serie de gráficos referidos al informe de LAPOP así como a estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

El Telégrafo elabora su propia tabla con el indicador de confianza en la justicia de LAPOP, eliminando a los países que están por encima del Ecuador (Canadá, Nicaragua, Costa Rica y Panamá). Deja solo Uruguay, con lo cual el Ecuador aparece en segundo lugar en América del Sur. No obstante, el titular de la nota afirma "Ecuador, en primer lugar de confianza en la justicia".

El subtitular (dentro de la nota) "En el Ecuador hay alta confianza en el castigo al delito (infografía)" se refiere a la otra tabla del informe de LAPOP (ver arriba, en el encabezado). La nota dice: "A nivel de América del Sur, los ecuatorianos son los que más confían en que el autor de un delito va a ser debidamente procesado y castigado por los órganos judiciales internos, con respecto a los demás países de la región". Aquí hay un error: el Ecuador no es el primero en América del Sur pues Surinam, que se ubica por encima del Ecuador, también está en América del Sur.

El Telégrafo también hace referencia a la Encuesta de Empleo, Desempleo y Subempleo del INEC, realizada en dic. 2014, la cual incluyó un módulo sobre percepción de la justicia por parte de la ciudadanía. 52% calificó como bueno el desempeño del Consejo de la Judicatura y 9,5% como excelente. También se preguntó sobre la Fiscalía y la Defensoría Pública, pero no se incluyen datos al respecto.

Sin que nadie lo verifique, este artículo de El Telégrafo fue ampliamente replicado y divulgado en las redes sociales por los medios y cuentas del gobierno y por simpatizantes a nivel nacional e internacional. Aquí tenemos dos ejemplos de instituciones que repiten la información de El Telégrafo, el Ministerio de Justicia y Radio Pública del Ecuador.

9 enero 2016


"La confianza en el sistema de justicia ecuatoriana es la más alta en la región, con un 48,2%". Habla Rafael Correa en el Enlace Ciudadano 458. Se refiere al 48,2% del informe de LAPOP. Ubica al Ecuador en primer lugar en "la región" (?). La cuenta del Ministerio Coordinador del Conocimiento y Talento Humano asume que "la región" es América Latina. Todos los medios, gubernamentales y privados, se hacen eco de esta afirmación, como suele ocurrir con los enlaces ciudadanos (sabatinas).

No obstante, como analizó el Verificador de Gkillcity.com (¿Ecuador está en el primer lugar de Sudamérica en confianza en la justicia?, enero 10, 2016), la presentación hecha en este enlace ciudadano tiene varios errores e imprecisiones.

Correa presentó dos gráficos. El primer gráfico referido al nivel de certeza de que la justicia va a castigar al culpable de un delito, en el cual el Ecuador aparece en primer lugar con 47,9% puntos. El gráfico repite el error de El Telégrafo un año antes(feb. 2015): en el informe de LAPOP el Ecuador no está primero en América del Sur; Surinam ocupa ese puesto con 67,4%. Además, el porcenatej de 47,9% es equivocado (el porcentaje real es 47,4%). Si "la región" es América Latina, el Ecuador ocupa el séptimo lugar.


El segundo gráfico se refirió a la confianza ciudadana en el sistema de justicia. Correa aclaró: “Confianza en general en el sistema de justicia que no es solo castigar a un delincuente sino rapidez, juicios civiles, administrativos, etcétera, Ecuador está en segundo lugar de la región solo superado por Uruguay”. Esto es cierto para América del Sur. Si la referencia es América Latina, el Ecuador está en quinto lugar, no en el segundo.


12 diciembre 2016


"Ecuador ocupa el segundo puesto en la confianza de la ciudadanía en el sistema de justicia"
. Palabras de Rafael Correa. No indica segundo lugar de qué. Tampoco indica fuente, pero se refiere nuevamente al informe de LAPOP. Casi un año antes (enero 2016) había afirmado, citando dicho informe, que el Ecuador está en primer lugar.

6 marzo 2017

"La Universidad de Vanderbilt sitúa a Ecuador en segundo lugar en nivel de confianza en el sistema de justicia". Quien habla es la Ministra de Justicia, Ledy Zúñiga. La Universidad de Vanderbilt es la que elabora el informe de LAPOP (tal vez se evita mencionar a la USAID, que es la que financia este informe). No indica segundo lugar de qué. Reitera lo afirmado por Rafael Correa.

1 mayo 2017

"En Ecuador la confianza en la justicia alcanza el 48,2%, el segundo más alto de la región". Karina Peralta es funcionaria del Consejo de la Judicatura. Está hablando en la sesión del Examen Periódico Universal (EPU) de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU realizado en Ginebra. 48,2% es el dato atribuido al Ecuador en el informe de LAPOP 2014. No indica a qué se refiere con "región" pero sabemos, por el historial, que se refiere a América del Sur. La encuesta de LAPOP sigue usándose como referencia tres años después, pese a que hay encuestas internacionales más recientes.

Otros informes referidos a la confianza en la justicia

Otros dos informes referidos al tema confianza en la justicia, dados a conocer en 2016:

a) El informe del World Justice Project (WJP), publicado en noviembre 2016, el cual ubica al Ecuador en décimo lugar en América Latina con respecto a confianza en la justicia y en el lugar 91 a nivel mundial, en una lista de 113 países. La pregunta a los entrevistados fue: ¿Confías en la justicia de tu país?. Así respondieron los latinoamericanos: 2% mucho, 24% poco y 74% nada


b) El Indice de Competitividad Global 2016 del Foro Económico Mundial, en el cual el Ecuador se ubicó a la cola - lugar 134, entre 138 países - en independencia judicial.

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"Porque no sabemos leer nos tratan mal"



Rosa María Torres
Directora Pedagógica, Campaña Nacional de Alfabetización "Monseñor Leonidas Proaño"

Visita al Círculo de Alfabetización Popular de las Religiosas Mercedarias Misioneras,
Sinincay, Azuay, Ecuador, 10.8.89

Incluido en: Rosa María Torres, El nombre de Ramona Cuji. Reportajes de la Campaña Nacional de Alfabetización "Monseñor Leonidas Proaño". Quito: Editorial El Conejo/ALDHU, 1990.


En Sinincay, pueblito cercano a Cuenca, encontramos un Círculo de Alfabetización Popular (CAP) atendido por una monjita. El CAP funciona de 6 a 8 de la no­che, en el local del jardín de infantes de las Religiosas Merce­darias Misioneras.

El aula, amplia y bien equipada, tiene dos mesas grandes y dos pizarrones. En un lado está el grupo más avanzado y en el otro el grupo que está a­prendiendo a leer y escribir. La monjita se las arregla para aten­der a ambos grupos: con el primero está haciendo matemáticas y con el segundo desarrollando la Uni­dad 9.

Cuatro personas - una mujer, un joven y dos niños - están en el primer grupo. En la pizarra pueden verse sumas y restas. Todos ellos han ido alguna vez a la escuela y han llegado hasta algún grado. El segundo grupo, al que nos uni­mos, está formado por nueve personas: 5 mujeres, 2 hombres y 2 niñas.

Las mujeres y los hombres tenemos los mismos derechos

Han iniciado hoy la Unidad 9: Las mujeres y los hombres tenemos los mismos derechos en la familia y la sociedad. La fotografía muestra una escena doméstica en la que marido y mujer están juntos en la cocina: él pelando papas, ella meciendo la olla.

Cuando tomamos esta fotografía, expresamente pensada para pro­vocar diálogo en torno a este tema, tenía­mos la hi­pó­tesis que iba a provocar, en primer lugar, risa. Risa por lo desacos­tumbrado y hasta exótico de la situación, compa­rada con la pro­pia. Risa por la incomodidad usual que provoca, en hom­bres y mu­jeres, abor­dar este espinoso tema de la subordinación y la libe­ración femeninas.

La risa, en efecto, no se hace esperar y se mantiene viva a lo largo de toda la conversación que sigue. Es, sin embargo, una risa incómoda, abonada de timidez y nerviosismo, al sentir que se está sacando a luz la propia intimidad.

Una intimidad que, como expresan las mujeres, se man­tiene gene­ralmente en reserva por vergüenza. Una intimidad que, para el albañil presente, parece incluir culpa y desasosiego, sen­timiento de estar sentado en el banquillo de los acusa­dos... Mientras habla no deja de sobarse las manos, de estrujar el cuader­no, metiéndolo y sacándolo una y otra vez dentro de la bolsa.
Al inicio, como era de esperarse, la comunicación no es fácil. Pero, poco a poco, empiezan a surgir las respuestas, las confe­siones voluntarias, los razonamientos, las justificaciones, los testimo­nios. Al final, más bien, se hace difícil parar. El tabú, una vez violado, da para seguir hablando por años...

El testimonio de las mujeres


- "En esa fotografía se ve que están felices. Se ve que se com­prenden ambos dos".

- "El marido le está ayudando a la mujer en la cocina, pelando las papas".

- "En nuestra casa no es así. Ellos no trabajan en la cocina. Nosotras, las mujeres, somos de la cocina y de los queha­ceres domésticos. Ellos trabajan".

- "Está bonito el marido ayudando a la mujer. Sería mejor así".

- "Porque no sabemos leer nos tratan mal. Nos tratan de analfabe­tas. Nos da una tristeza, una vergüenza... Pero no es nuestra cul­pa. A mí me pusieron tres meses en la es­cuela, cuando era chi­qui­ta. De ahí me sacaron. Unas pizarritas de ceniza había, yo me acuerdo un poco. Ahora a todos mis hijos he hecho acabar la es­cuela, hasta el colegio".

- "Maltratan en palabras. Nosotras sufrimos. Es un gran senti­miento. Lloramos. Nos quedamos calladas. No tenemos coraje".

- "Por el trago ya se ponen valientes. Mi marido es así. Los ojos hacen el pago, llorando. Pero después sí les hablamos, cuando ya están en sano juicio".

- "Ahora, otras mujeres sí les dan el vuelto, en el mismo tiempo que ellos. Un chirlazo les dan. Ese coraje quisiera yo. Mi cuña­da, ella sí le da. Me aconseja: "No sea tonta. Déle". Pero yo no he tenido coraje. A llorar nomás. Porque cuando están chumados se vuelven como locos. Cuando no toman, son un ángel. Pero cuando toman, hacen correr".

- "Causa vergüenza que la vecindad oiga. Porque dicen nomás unas cosas que no son. Al derecho y a la izquierda nos insultan. Anal­fabetas, nos dicen. Hijas de tal. Sin motivo. Se valen del tra­go. No es ninguna cosa justa la que ellos hacen. Pero así sufri­mos".

- "A mí me da los nervios. Me hace temblar. Yo, calladita me que­do. Ya cuando está sano le reclamo".

- "Con otras mujeres conversamos, con mis hijos converso. Ellos también están asustaditos, igual con una. Cuando una de mis hijas era chiquita, de unos 8 ó 9 años, cogía una toalla y le tapaba la cara. Ella le amarraba lindo y yo ya corría. Una vez vino y me preguntó: "Oiga, mamita, ¿qué será pues obligación que los mari­dos chumados vengan a pegar a las mujeres?".

- "Mis hijos, ahora ya de grandes, sí le dicen: "Papá, ¿por qué es así?. Usted se va de los tragos. No le respeta a mi mamá. Se vale de los tragos". Aho­ra mis hijos ya son casados, pero no les maltratan a las mujeres, porque yo les aconsejo, porque ellos ya saben lo que es el sufri­miento de una mujer".

El testimonio de los hombres

- "Sí se ayuda de repente. Los domingos yo le ayudo a hacer leña y a traer agua. Ayudo a buscar la hierba para los cuyes. Cuando está enferma, muchas veces he pelado las gallinas y he ayudado a cocinar lo que es de hacer: una sopa, un caldo, un arroz, un ca­fé. También a lavar los trastes, la ropa. Coser, eso casi no. De re­pente sí le ayudo, para qué voy a decir. Pero a los hombres meti­dos en cosas de mujeres nos dicen huaymicos. Por eso nos da a veces vergüenza ayudarles, porque le joden a uno diciendo que somos huaymicos".

- "De repente sí se trompea, llevado de los tragos. Después se arrepiente. Se pide disculpas. Yo le digo que me disculpe por esta vez, que la otra ya no".

- "Nos dan de tomar en el trabajo. Cuando se termina una casa, se festeja. Nos dan los jefes y uno de repente se pica, y van a traer más trago. Eso es lo que sucede. Si no se festeja, saben decir que la casa ha de quedar con goteras. Y que ha de aparecer el cachudo (diablo)".

- "De repente, las mujeres también buscan. Cuando uno llega bo­rracho le dicen a uno: "¿Qué, no vienes trayendo la plata?". Se llega rendido del trabajo, a veces de mal humor. Entonces va la pelea".

- "La vida de uno es dura. Se trabaja duro. Se tiene problemas. Las mujeres a veces no comprenden eso. Y le caen a uno encima".


* Leído en el panel de lanzamiento del Documento de Trabajo N° 26: ¿Qué pasa con la situación de la mujer en el Ecuador?, CIESPAL, Quito, 16.8.89. Publicado en: Aus­tral, Cuenca, 23.8.89 y Hoy, Quito, 27.8.89.


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IZQUIERDA y PROGRESISMO no son lo mismo





Este es un artículo de Eduardo Gudynas (Uruguay), ampliamente difundido. Con su permiso he trabajado el texto ("podar" y editar brevemente algunos textos, poner negritas e itálicas, espaciar más, agregar enlaces en referencias específicas, etc.) a fin de facilitar su lectura y destacar la diferencia que hace Gudynas entre izquierda y progresismo, nociones que para muchos son la misma cosa o cuyas diferencias no son aparentes.

El análisis de Gudynas concluye que el progresismo está tomando su propia dirección, apartándose de la izquierda en sus discursos, modelos y acciones.

Identifica 10 temas en los que son claras y se van bifurcando estas diferencias, y da algunos ejemplos.

El artículo original puede verse aquí:
10 tesis sobre el "divorcio" entre izquierda y progresismo en América Latina.


Rosa María Torres
febrero 2014

Los gobiernos de la 'nueva izquierda' han dominado el escenario político latinoamericano reciente. Actualmente (2014) se identifica como tales a Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela.

Se trata de un conjunto variado. Existen diferencias notables, por ejemplo, entre los modos de hacer política de Evo Morales y los de José Pepe Mujica en Uruguay. Más allá de su diversidad, tienen muchos elementos compartidos que explican que sean parte de un mismo conjunto, y que además son efectivamente distintos de gobiernos conservadores o neoliberales.

"Progresismo” es una denominación usada en varios países. Deja en claro que comparten la fe en el progreso, con sus particulares modos en organizar la economía, las relaciones sociales y la apropiación de los recursos naturales.

Frente a estos gobiernos hay creciente debate. No me refiero a las clásicas críticas de la derecha (que los acusa de antidemocráticos), ni a las de una izquierda muy dogmática (que los denuncian como conservadores). Los señalamientos provienen de un número significativo de simpatizantes, militantes e incluso conocidos líderes de izquierda, que están lejos de ser dogmáticos y que se sienten desilusionados, alejados o incluso enfrentados con este progresismo.

Impulso hacia la izquierda

Una de las razones de este malestar parece deberse a que el progresismo comienza a apuntar en sentidos que son muy distintos a los trazados por la izquierda que le dio origen. 

"Izquierda” es también una categoría plural, por lo que estas comparaciones deben hacerse con precaución.

La izquierda que lanzó al progresismo se nutrió de variadas tendencias, aprendió de sus errores y se renovó. Mucho de eso se debió a que convergió en una "izquierda abierta” (parafraseando al "marxismo abierto” de Ernest Mandel), que intentaba no ser dogmática, era tolerante y aceptaba aportes diversos.

Esto le permitió:
- establecer relaciones estrechas con movimientos y organizaciones populares (especialmente indígenas y campesinos),
- destronar al neoliberalismo,
- fortalecer el Estado, y
- atacar la pobreza.

Fue una sinergia exitosa que fructificó en conquistar gobiernos, lanzar procesos de cambio y superar durísimas oposiciones internas (como en Argentina, Bolivia o Venezuela).

Con el paso del tiempo, en el seno de la izquierda emergió el progresismo con una identidad política propia y que apuntaría en una dirección distinta.

La divergencia entre "progresismo" e "izquierda"

¿Cuáles son los temas en los cuales izquierda y progresismo están difiriendo?

1. Desarrollo

Izquierda  La izquierda latinoamericana de las décadas de 1960 y 1970 criticaba en profundidad el desarrollo convencional. Cuestionaba sus bases conceptuales y sus prácticas, como la de ser proveedores de productos primarios.

Progresismo  El progresismo actual ha abandonado en buena medida ese debate y acepta las bases conceptuales del desarrollo. Festeja el crecimiento económico y los extractivismos. En algunos casos denuncia al capitalismo, e incluso hay intentos alternativos (por ejemplo, con empresas nacionalizadas), pero prevalece la inserción en el capitalismo. Las discusiones están en cómo instrumentalizar el desarrollo (por ejemplo, si con más o menos Estado), pero no se disputa el mito del progreso. Mantuvo de la izquierda de los 60 y 70 una actitud refractaria a las cuestiones ambientales.

2. Democracia

Izquierda  Al menos desde fines de los 70, las izquierdas latinoamericanas hicieron suyo el mandato de la democracia. La idea de llegar al poder por las armas fue desechada; así lo entendieron desde Pepe Mujica a Hugo Chávez. Se buscó ir más allá de las elecciones nacionales, hacia la llamada radicalización o profundización de la democracia. Se crearon los presupuestos participativos, se promovieron referéndums y se buscó diversificar la participación ciudadana.

Progresismo  El progresismo se contenta con el instrumento electoral clásico: las elecciones. Profundiza la democracia delegativa y llega a extremos hiperpresidencialistas. 

3. Derechos humanos

Izquierda  La izquierda incorporó la defensa de los derechos humanos, especialmente en la lucha contra las dictaduras en el Cono Sur. Fue un aprendizaje notable, donde el viejo ideal de igualdad se articuló con la salvaguarda y ampliación de los derechos.

Progresismo  Las actitudes han cambiado. Cuando se denuncian incumplimientos en derechos, hay reacciones defensivas. En lugar de atender esos problemas, se cuestiona a veces a los denunciantes o se critica la institucionalidad jurídica. Incluso se pone en duda la validez de algunos derechos (por ejemplo, Rafael Correa se refirió a los derechos de la naturaleza como "supuestos”, pese a que estos fueron incorporados en la nueva Constitución de 2008).

 4. Constituciones y leyes

Izquierda  La izquierda abierta insistía en recuperar el papel de las constituciones como el marco básico compartido. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se aprobaron nuevas constituciones (con innovaciones sobre los derechos) y nuevos ordenamientos normativos. En todos los casos se proponía reforzar la independencia, imparcialidad y capacidades del Poder Judicial.

Progresismo  El progresismo da ahora señales contradictorias. Se incomoda con obligaciones que le imponen sus propias constituciones, e incluso opera sobre ellas para aligerar controles políticos, sociales o ambientales. Se toleran desprolijidades en cumplir exigencias legales, manipular leyes o presionar al Poder Judicial. Y en algunos momentos parecería que erosiona su propio nuevo constitucionalismo.

5. Corrupción

Izquierda  La izquierda de fines del siglo XX era una de las más duras luchadoras contra la corrupción. Ése era uno de los flancos más débiles de los gobiernos neoliberales. La izquierda atacó una y otra vez en ese terreno, desnudando negociados, favoritismos empresariales, etc. 

Progresismo  Aquel ímpetu parece menguar. Hay varios ejemplos en los que no se ha manejado adecuadamente los casos de corrupción de figuras claves dentro de gobiernos progresistas, o la asignación de fondos públicos termina repitiendo viejos vicios. Asoma una actitud de cierta resignación y tolerancia.

6. Movimientos sociales

Izquierda  La izquierda latinoamericana durante décadas cultivó un relacionamiento estrecho con grupos subordinados y marginados. El progresismo inicial resulta de esa simbiosis, ya que gracias a indígenas, campesinos o movimientos populares urbanos, alcanzaron los gobiernos. Desde esos sectores surgieron votos, pero también ideas y prioridades, y unos cuantos dirigentes y profesionales que ahora están en las oficinas estatales.

Progresismo  En los últimos años, el progresismo parece alejarse de varios de estos movimientos, no comprende sus demandas, se pone a la defensiva, intenta dividirlos y si no lo consigue, los hostiliza. Gasta mucha energía en calificar, desde el palacio de gobierno, quién es revolucionario y quién no. Perdió los nexos con organizaciones indígenas, ambientalistas, feministas, de derechos humanos, etc. La desazón se expande entre líderes sociales que, en el pasado, fueron atacados por gobiernos neoliberales y ahora vuelven a serlo, pero desde el progresismo.

7. Justicia social

Izquierda  La izquierda clásica concebía a la justicia social bajo un amplio abanico temático, desde la educación a la alimentación, desde la vivienda a los derechos laborales, y así sucesivamente.

Progresismo  El progresismo, en cambio, apunta sobre todo a una justicia como redistribución económica, enfocada en la compensación monetaria a los más pobres y en el consumo masivo para el resto. Esas ayudas son importantes para sacar de la pobreza a millones de familias; es relevante que los sectores populares accedan a servicios y bienes necesarios. Pero la justicia es mucho más que bonos, la calidad de vida es más que comprar televisores, y no se la puede reducir al economicismo de la compensación monetaria.

 8. Integración y globalización

Izquierda  La izquierda logró relanzar la integración regional y continental, y combatió esquemas de liberalización comercial como el ALCA, los TLCs e IIRSA. Lanzó iniciativas muy interesantes, como el Tratado de Comercio de los Pueblos, el SUCRE, el Banco del Sur y algunos de los convenios del ALBA.

Progresismo  Hoy se mantiene la retórica latinoamericanista, pero no se logran políticas continentales en sectores claves como energía, agroalimentos e industria. Hay avances en algunos planos (como la integración cultural), pero los Estados siguen compitiendo comercialmente y no pocas veces los vecinos hacen trampas comerciales. Y, finalmente, todos aceptaron la gobernanza global del comercio.

9. Independencia y crítica

Izquierda  La izquierda mantenía una estrecha relación con los intelectuales y, más allá de discusiones puntuales, respetaba la rigurosidad e independencia. Incluso se buscaban ángulos originales, se hurgaba en lo que estaba oculto y se navegaba en una pluralidad de voces.

Progresismo  El progresismo da señales que cada vez le gusta menos la crítica independiente y prefiere escuchar a los intelectuales amigos. Y cuando escasean dentro del propio país, los traen del norte, aprovechando lo poco que saben de las realidades nacionales. Desconfía de análisis exhaustivos  y prefiere  las felicitaciones y el apoyo publicitario. Denuncia a libres pensantes y reclama seguidores fieles. La crítica es apresuradamente rotulada como traición neoliberal. 

10. Discursos y prácticas

Progresismo  Finalmente, en un plano que podríamos calificar como cultural, el progresismo elabora diferentes discursos de justificación política, a veces con una retórica de ruptura radical que resulta atractiva, pero sus prácticas son bastante tradicionales en muchos aspectos.

Por ejemplo:
- los discursos por la Pachamama se distancian de la gestión ambiental,
- se cita a Marx y Lenin pero los acuerdos productivos son con corporaciones transnacionales,
- se reivindica la industrialización pero prevalece el extractivismo,
- se dice responder a los movimientos sociales pero se clausuran organizaciones ciudadanas,
- se felicita a los indígenas pero se invaden sus tierras,
y así sucesivamente.

Progresismo: Entre el concepto y la praxis

Los senderos del progresismo

En la actualidad, el progresismo parece tomar un camino distinto al de la izquierda.

El progresismo nació como una expresión reciente en el seno de la izquierda latinoamericana. Maduró como una particular mezcla e hibridización de distintas condiciones culturales y políticas, pero quedó enmarcado en las ideas occidentales del desarrollo. No es una postura conservadora ni neoliberal, lo que explica que sus defensores lo presenten como una expresión de izquierda, y como ha sido exitoso en varios frentes, cuenta con apoyos electorales.

Pero, en la actualidad, el progresismo parece tomar un camino distinto al de la izquierda. Quedó enmarcado en el desarrollo convencional y lo ejecuta a su manera, ajustando la democracia y apelando a compensaciones monetarias. Es un camino propio, pero que comulga también con el mito del progreso.

Tal vez este progresismo rectifique su rumbo en algunos países, retomando lo mejor de la izquierda clásica, para construir otras síntesis de alternativas que incorporen efectivamente temas como el Buen Vivir o la justicia en sentido amplio.

Sean ésas u otras cuestiones, en todos los casos deberá desligarse del mito del progreso. Dicho de otro modo: menos progresismo  y más izquierda.

Pero si persiste en prácticas como el extractivismo o el hiperpresidencialismo, se alejará definitivamente de la izquierda.

Ver también:
» Eduardo Gudynas, Izquierda y progresismo ante la integración y la globalización, ALAI, 19 febrero 2014.
» Emilio Guerrero, ¿Hay riesgos de reversibilidad en los gobiernos progresistas?, La Línea de Fuego, 5 enero 2014.
» Bolívar Echeverría, ¿Qué es la izquierda? , 2006

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